top of page

Una Cita Desastrosa

  • May 29
  • 3 min read

Estoy aquĆ­ porque no puedo continuar con esto en mi consciencia.

Empiezo esta confesión con el hecho que estoy casada desde hace 20 años por lo tanto parece que tuve mi primera cita en otra vida. Mi marido se llama Antonio y yo le conozco desde que tenía 12 años, del colegio. Tuve mi primer beso, ramo de flores, cita con él y eventualmente perdí mi virginidad a él también.


Me quedĆ© embarazada y decidimos casarnos inmediatamente. Por pura desgracia, tuvo un aborto espontaneo un mes despuĆ©s del matrimonio. EstĆ”bamos con los corazones partidos, sintiĆ©ndonos solos en el mundo como si fuera que nadie entendĆ­a lo que estĆ”bamos pasando. Ɖramos inseparables, vinculados por nuestro dolor y todo lo que podrĆ­a ser.


En los anos que paso después de ese evento, tuvimos mas abortos espontaneos. Cada vez una parte de Antonio morria también. Hasta una noche en que empezamos a pelear sobre algo tan insignificante que ni me acuerdo de que era pero terminó con una bofetada en mi cara. EstÔ también fue la primera de muchas. En estos 20 años rompí 52 huesos, fui hospitalizada 30 veces y lloré por unos 15 años mientras nadie sabía lo que estaba pasando.


Antonio no querĆ­a que los demĆ”s supieran de sus acciones. En los momentos en que tenĆ­a suficiente coraje para dejarlo, Ć©l decĆ­a; ā€œmi Ć”ngel… sabes que te quiero muchĆ­simo. Eres mi vida. Soy nadie sin ti.ā€


Lo que rƔpidamente cambiaba en;

ā€œ si te vas, me suicido porque si me amaba de verdad, no me dejarĆ­as.ā€


CrecĆ­ en un ambiente que me enseñó a estar contra el divorcio. Antonio era tan romĆ”ntico y cariƱoso. Por no hablar de su belleza, financiera y fĆ­sica. Ojos mĆ”s vibrantes que el verde de la Amazonia y un sonriso de derretir hielo. Nuestra primera cita fue un sueƱo, como una escena de cuento de hadas moderna. Ɖl habĆ­a pedido directamente a mis padres permiso para me llevar a una cita.


Para conmemorar nuestro aniversario de 20 años, decidí ser súper romÔntica también e intentar a traer a mi marido de vuelta. Que cosa mÔs romÔntica que una reconstrucción de nuestra primera cita. Por un milagro de dios, Antonio aceptó este plano.


Compré 20 rosas rojas y blancas. Hice un picnic con zumo de fanta limón y empanadas de nocilla. Escribí un postal con nuestra foto del día en que me había pedido ser su novia y conduci 45 minutos a la cascada donde originalmente habíamos encontrado. Estaba todo perfecto, casi todo el mismo.


Lo pasamos bien. Reí por primera vez en mucho tiempo. Mi parte favorita fue cuando estÔbamos jugando el juego de no parpadear, la última cosa que habíamos hecho en la cita original.


La primera ronda que jugamos él ganó. Pues yo le dije;

ā€œhombre estĆ”s haciendo trampa no es posible.ā€


En la primera cita yo habĆ­a ganado todas las rondas de este juego.


ā€œVamos de nuevo ya que ahora cien por cien ganarĆ©ā€ exclamĆ©.


Empezamos. AmpliƩ mis ojos lo mƔximo posible pero despuƩs de treinta segundos mis ojos comenzaron a lagrimear. ParpadeƩ. Carcajadas salieron de mis labios porque los ojos de Antonio no habƭan cerrado en unas dos horas. Quitando el polvo de mis pantalones me levantƩ para finalmente arrastrarlo.


Es que no creo en el divorcio y en la iglesia, juramos…


hasta que la muerte nos separa.


Ā 
Ā 
Ā 

Me da uma Chamada!
Drop me a message below!

Thanks for submitting!

© 2020 by NossaChamada. Proudly created with Wix.com

bottom of page