top of page

Una Cita Desastrosa

  • hace 5 días
  • 3 min de lectura

Estoy aquí porque no puedo continuar con esto en mi consciencia.

Empiezo esta confesión con el hecho que estoy casada desde hace 20 años por lo tanto parece que tuve mi primera cita en otra vida. Mi marido se llama Antonio y yo le conozco desde que tenía 12 años, del colegio. Tuve mi primer beso, ramo de flores, cita con él y eventualmente perdí mi virginidad a él también.


Me quedé embarazada y decidimos casarnos inmediatamente. Por pura desgracia, tuvo un aborto espontaneo un mes después del matrimonio. Estábamos con los corazones partidos, sintiéndonos solos en el mundo como si fuera que nadie entendía lo que estábamos pasando. Éramos inseparables, vinculados por nuestro dolor y todo lo que podría ser.


En los anos que paso después de ese evento, tuvimos mas abortos espontaneos. Cada vez una parte de Antonio morria también. Hasta una noche en que empezamos a pelear sobre algo tan insignificante que ni me acuerdo de que era pero terminó con una bofetada en mi cara. Está también fue la primera de muchas. En estos 20 años rompí 52 huesos, fui hospitalizada 30 veces y lloré por unos 15 años mientras nadie sabía lo que estaba pasando.


Antonio no quería que los demás supieran de sus acciones. En los momentos en que tenía suficiente coraje para dejarlo, él decía; “mi ángel… sabes que te quiero muchísimo. Eres mi vida. Soy nadie sin ti.”


Lo que rápidamente cambiaba en;

“ si te vas, me suicido porque si me amaba de verdad, no me dejarías.”


Crecí en un ambiente que me enseñó a estar contra el divorcio. Antonio era tan romántico y cariñoso. Por no hablar de su belleza, financiera y física. Ojos más vibrantes que el verde de la Amazonia y un sonriso de derretir hielo. Nuestra primera cita fue un sueño, como una escena de cuento de hadas moderna. Él había pedido directamente a mis padres permiso para me llevar a una cita.


Para conmemorar nuestro aniversario de 20 años, decidí ser súper romántica también e intentar a traer a mi marido de vuelta. Que cosa más romántica que una reconstrucción de nuestra primera cita. Por un milagro de dios, Antonio aceptó este plano.


Compré 20 rosas rojas y blancas. Hice un picnic con zumo de fanta limón y empanadas de nocilla. Escribí un postal con nuestra foto del día en que me había pedido ser su novia y conduci 45 minutos a la cascada donde originalmente habíamos encontrado. Estaba todo perfecto, casi todo el mismo.


Lo pasamos bien. Reí por primera vez en mucho tiempo. Mi parte favorita fue cuando estábamos jugando el juego de no parpadear, la última cosa que habíamos hecho en la cita original.


La primera ronda que jugamos él ganó. Pues yo le dije;

“hombre estás haciendo trampa no es posible.”


En la primera cita yo había ganado todas las rondas de este juego.


“Vamos de nuevo ya que ahora cien por cien ganaré” exclamé.


Empezamos. Amplié mis ojos lo máximo posible pero después de treinta segundos mis ojos comenzaron a lagrimear. Parpadeé. Carcajadas salieron de mis labios porque los ojos de Antonio no habían cerrado en unas dos horas. Quitando el polvo de mis pantalones me levanté para finalmente arrastrarlo.


Es que no creo en el divorcio y en la iglesia, juramos…


hasta que la muerte nos separa.


Comentarios


Me da uma Chamada!
Drop me a message below!

Thanks for submitting!

© 2020 by NossaChamada. Proudly created with Wix.com

bottom of page